Punch, un macaco japonE9s infantil abandonado por su madre que se hizo conocido por aferrarse a un peluche de orangutE1n en un zoolF3gico, ahora se ve con menos frecuencia junto a su juguete a la vez que sigue atrayendo atenciF3n mundial y seguidores en redes sociales.El Ministry of Agriculture estima daF1os por primates en ¥770M y Japón autoriza la captura y matanza de miles de macacos cada aF1o, lo que lleva a los agricultores a exigir protecciF3n mientras expertos como Takayo Soma y Shigeyuki Izumiyama piden medidas no letales basadas en la ciencia como vallas elE9ctricas y perros disuasorios entrenados.Agricultores como
Aso Kojima y
Takumi Matsuda compaginan preocupaciones por sus medios de vida con la simpatEDa hacia los primates, emplean vallas elE9ctricas e
Instagram para concienciar y esperan que la popularidad de Punch impulse polEDticas hacia la prevenciF3n.