Los gobiernos europeos están implementando medidas para frenar el creciente aumento de los precios de la gasolina y el diésel, exacerbado por las interrupciones en el Estrecho de Ormuz. Alemania planea liberar reservas estratégicas de petróleo y limitar las subidas diarias de precios en las gasolineras.Francia ha desplegado inspectores de fraude al consumidor, mientras que países como Hungría han reimplantado topes de precios para disuadir el turismo de combustible transfronterizo, y las autoridades advierten contra el almacenamiento excesivo de combustible.Los expertos advierten que el conflicto creciente en Oriente Medio representa una amenaza significativa para la recuperación económica de Alemania, ya que los precios altos y sostenidos de la energía podrían erosionar las ganancias recientes de crecimiento y requerir reformas estructurales para mitigar su impacto.El gobierno alemán también propone normas antimonopolio especiales y considera modificaciones a las leyes de competencia para abordar los aumentos de precios por parte de refinerías y compañías petroleras.