Los mercados energéticos globales enfrentan un shock de suministro sin precedentes debido a ataques cerca del Estrecho de Ormuz y hostilidades iraníes, lo que provoca un pico en el crudo Brent y obliga a los gobiernos a implementar medidas de conservación de emergencia.La Agencia Internacional de la Energía y EE. UU. autorizaron liberaciones significativas de reservas estratégicas, pero estas podrían no compensar los 15 millones de barriles por día inactivos, lo que lleva a reacciones negativas del mercado y a mayores riesgos de inflación.Esta crisis está reavivando los debates sobre la seguridad energética y la transición hacia las renovables, y los analistas advierten de volatilidad continua y potencial estanflación si los precios altos persisten.El creciente conflicto también impacta las expectativas de los bancos centrales sobre recortes de tasas de interés, con
Goldman Sachs posponiendo su pronóstico y el indicador clave de inflación de la
Reserva Federal siendo monitoreado de cerca.