El gobierno de los EEUU considera al Comando Vermelho y al Primeiro Comando da Capital amenazas regionales significativas y el Department of State dice que no descarta designaciones terroristas mientras se niega a confirmar una lista formal.Luiz Inácio Lula da Silva obtiene una pausa temporal y moviliza ministros y enviados; Mauro Vieira contacta contrapartes estadounidenses, entre ellas Marco Rubio, y Brasilia intenta convertir el tiempo ganado en propuestas legales y de cooperación vinculantes para evitar una decisión que, según aliados, podría amenazar la soberanía y ampliar la vigilancia sobre Pix y Banco Central.Washington envió representantes a
Brasil el año pasado para recabar información, fiscales afirman que el Primeiro Comando da Capital está presente en 28 países y expertos como
Douglas Farah advierten que una designación estadounidense ampliaría sobre todo las herramientas legales e de inteligencia sin un impacto directo significativo.