Gwen Stefani atribuye su embarazo a los cuarenta y cuatro años a una intervención divina tras las oraciones de su hijo Kingston.La cantante afronta críticas por promocionar la aplicación de oración Hallow, respaldada por figuras políticas conservadoras.Su recorrido espiritual público refleja una profundización en su fe personal después de casarse con
Blake Shelton.