Conan O'Brien se prepara para presentar los Óscar con una estrategia centrada en un humor inteligente y no político, evitando las controversias vistas en años anteriores.El anfitrión busca equilibrar los comentarios ligeros con homenajes respetuosos, aprovechando su experiencia para esquivar los errores cometidos por presentadores previos.Este enfoque busca brindar un tono refinado que celebre el cine sin depender de los chistes insensibles o divisivos que han empañado las ceremonias del pasado.